Con la décima edición de la Noche en Blanco, esta se consolida como una de las muestras culturales de referencia en la región y una de las noches en blanco más participativas de España

La Noche en Blanco de Badajoz ya puede presumir de contar con una decena de ediciones a sus espaldas. En la noche de este sábado, más de sesenta espacios abrieron sus puertas para mostrar a badajocenses y visitantes, parte de la oferta cultural que la ciudad ofrece a lo largo del año.

Con la décima edición del evento, este se consolida como una de las muestras culturales de referencia en la región y una de las noches en blanco más participativas de España.

Con calor en las calles, y la amenaza del puente que restó público al evento la Noche en Blanco daba el pistoletazo de salida con el acto de inauguración que este año consistía en un pasacalles protagonizado por una bailarina suspendida por un racimo de globos de helio que recorrió la Plaza de España. 

La actividad comenzaba a las 21:45 h en la Plaza de España y fue seguido por el público con entusiasmo y admiración ante las acrobacias de su protagonista y la plasticidad del espectáculo.

Tras la inauguración, el público se dispersaba por las calles del Casco Antiguo, con el propósito de disfrutar de las propuestas más interesantes de las más de 160 programadas.

Los más pequeños, en la Plaza de San Atón, una vez más separada en dos espacios. Por un lado, un escenario en el que se sucedieron espectáculos infantiles en los que no faltó la magia y, por otro, los talleres ubicados en las carpas diseminadas a lo largo de la plaza y en los que no faltaban actividades de carpintería, jardinería, robótica, tatuaje o globoflexia.

Las mayores aglomeraciones se encontraban en la Plaza de la Soledad y, sobre todo, en la Plaza Alta. En esta última, el concierto del grupo tributo Magic Queen prácticamente llenaba el espacio, recordando a eventos pasados como las primeras ediciones de Los Palomos.

La música volvió a ser protagonista. Hubo actuaciones en la explanada de la Alcazaba, la Plaza de la Soledad, el Museo de la Ciudad y en los jardines de La Galera, donde el Club Rotary organizó un festival artístico solidario con varios artistas locales.

Por su parte, el paseo de San Francisco volvía a convertirse en el gran circo de anteriores ediciones. Junto a espectáculos de acrobacia o malabarismos, una zona se reservaba para ofrecer talleres de diversas disciplinas circenses a quienes querían conocer más sobre este apasionante mundo que atrae a jóvenes y adultos.

Del resto de espacios, destacó la ambientación de la Plaza de Santa María donde se pudieron ver algunas esculturas premiadas en los Premios Ciudad de Badajoz y la exposición por el 175 aniversario de la Guardia Civil, en la comandancia ubicada en la avenida de Colón y que congregó a cientos de visitantes.

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